Un pichón de brillante
plumaje azul que aprende tímidamente a comer es el quinto guacamayo de Spix que
nace en España, una victoria medioambiental para esta ave extinguida en su
lugar de origen, la selva brasileña de la Caatinga, y de la que sólo hay 73 ejemplares en
el mundo.
La nueva cría, que nació en
marzo, es propiedad del Gobierno de Brasil, que encomendó hace veinte años a la ONG Loro Parque Fundación
el proyecto específico de recuperación del guacamayo de Spix, en el que el
centro radicado en la isla española de Tenerife ha invertido más de 720.000
dólares y que ya tutela a ocho ejemplares.
Cuando organizaciones
externas, ya sean financieras, promotoras de proyectos, conservacionistas u
otras, intervienen en tierras de pueblos de los bosques, , traen sus propias
visiones y presunciones sobre lo que es importante y cómo tienen que cambiar
las cosas. Ahora casi todos estos agentes de cambio están de acuerdo, al menos
en teoría, en que en principio deben respetar los derechos de los pueblos de
los bosques. Pero naturalmente lo que eso significa es que deberían respetar el
derecho de los pueblos de los bosques a controlar cualquier intervención y a
asegurarse de que sigue la línea de lo que ellos mismos consideran importante y
que debe cambiar.
Si no lo hace por los seres
vivos, hágalo al menos por su negocio. La pérdida de biodiversidad reduce los
beneficios de las empresas. Diversos informes señalan que gran parte de los
empresarios no asumen esta realidad. Por ello, señalan a los consumidores, cada
vez más concienciados por el medio ambiente, como claves para cambiar las
tendencias de mercado y mejorar la conservación de la naturaleza.
La biodiversidad puede
parecer un concepto ecológico al margen de las cuestiones que afectan al
bolsillo. Nada más lejos de la realidad: la extinción de especies, la
contaminación o la sobreexplotación de recursos naturales por parte de las
3.000 empresas más grandes del mundo asciende a 1,7 billones de euros, según el
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Y el problema es
cada vez más grave, a tenor de los datos de este organismo internacional: el
ritmo de extinción de especies en la actualidad es cien veces mayor que durante
el proceso natural de evolución.
El Centro
de Recuperación de Fauna Silvestre espera poder llegar a la veintena en los
próximos días
El
paritorio del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Tafira está de
fiesta tras la explosión azul de 14 pollos del rarísimo pinzón de Gran Canaria,
Fringilla teydea polatzeki.
Desde 2005, año en el que comenzó el actual programa de recuperación del pinzón
azul con sólo dos crías conseguidas, hasta las 14 registradas en esta temporada
de cría, y con expectativas de varias más, los operarios y especialistas del
centro de Tafira han tenido que ir afinando "hasta la bacteria" para
lograr este resultado.
Ante la amenaza que sufre la
reducida población del pinzón de manglar, por degradación de su hábitat a causa
de la presencia de especies introducidas, un grupo de organizaciones como la Fundación Charles
Darwin, el proyecto Iniciativa Darwin y la Durrell Wildlife
Conservation Trust, han apoyado a la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG)
para realizar la translocación de varios individuos desde su lugar de origen
hasta una zona que reúne características similares, evaluada minuciosamente
para recibir a estos huéspedes, ya que se necesitaba el asesoramiento de
científicos especializados para esta actividad.